Tidal no está pasando por su mejor momento en lo que a imagen pública se refiere y, si hacemos caso de los nuevos informes más recientes, tampoco gozaría de una situación especialmente cómoda en lo referente al ámbito económico. Una nueva investigación revela que la compañía lleva meses sin pagar a las grandes discográficas por los derechos de las canciones que se escuchan en la plataforma.

Esta información, que llega de la mano del diario noruego Dagens Næringsliv, hace acto de presencia tan solo unos días después de que la misma publicación acusara a la plataforma de haber falsea a voluntad las cifras de los lanzamientos de The Life of Pablo, de Kanye West, y Lemonade, de Beyoncé. Una acción que habría sido llevada a cabo en favor de las compañías discográficas, las mismas que ahora miran con recelo al servicio de streaming musical por unos impagos que ya se prolongan demasiado.

Mientras que las consecuencias de las acusaciones de manipulación de datos ya han comenzado a hacerse notar mediante acciones emprendidas por asociaciones de músicos, el compendio de problemas no cesa de aumentar para Tidal.

¿Delicada situación económica?

De Tidal ya se ha dicho en el pasado que se encuentra en una situación económica que podía ser ciertamente mejor, con una base de suscriptores que no termina de arrojar las cifras esperadas y que estaría poniendo en peligro la continuidad del servicio. Que la compañía haya decidido dejar de pagar a compañías como Warner, Universal o Sony, las tres grandes multinacionales del panorama musical, es un hecho que, desde luego, no hace que la flecha apunte en otra dirección.

“Llevan sin pagarnos desde octubre”

“Es correcto que haya retrasos en los pagos de Tidal”, confirma el CEO de una subsidiaria local de Sony, al tiempo que el responsable de una compañía independiente señala que llevan desde octubre sin recibir ingresos por parte de la plataforma. “La gente está hablando de retirar su música de Tidal”, continúa, mientras señala el ambiente hostil que se está comenzando a crear contra el servicio. Mientras la compañía lucha por conseguir entusiasmar al público y mantenerse a flote, los problemas se suceden con cada vez más rapidez.

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