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El Mundial que yo veo: Más con el corazón que con las piernas

Cada cual entiende el fútbol –y el Mundial- como le viene en ganas. Es un derecho que nos asiste a todos. Esta columna sintetiza mis impresiones de cada jornada en la fiesta mayor del deporte más hermoso del mundo.

La jornada

En cuartos de final, Inglaterra manejó sin problemas la deliberada aspereza y el monótono orden de los suecos. Mientras, Croacia tuvo que llegar a los penales para derrotar a Rusia, cumpliendo de ese modo con dos juegos consecutivos definidos luego del alargue (anteriormente había debido hacerlo versus Dinamarca). A partir de ese momento quedó claro el favorito para su duelo de este miércoles en las semifinales.

Porque la condición física, tan cara al fútbol de estos tiempos, iba a favorecer a los Pross, tan endeudados con la historia como atinados en su desenvolvimiento en Rusia. Y no habían pasado ni cinco minutos cuando Kieran Trippier ya clavaba la pelota en las redes de Croacia con un tiro libre incontestable.

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De manera que, llegado ese punto, todo el proyecto croata se vino repentinamente abajo. El equipo de la casaca ajedrezada necesitaba llegar en ventaja una vez que entrara en escena el inevitable agotamiento  derivado de 240 minutos de faena en un par de salidas a la cancha, y no había sido posible conseguirlo. Así pues, habría que remar contra las olas.

Pero la velocidad no acompañaba. A falta de media hora para el último pitazo, en el rostro de Modric ya asomaban señales de cansancio, y las piernas de Rakitic –decisivas en la pulseada con Jordan Henderson en la mitad del campo- equivocaban pases una y otra vez.

Pasaban los minutos, la pizarra seguía 1×0, y el equipo balcánico sobrevivía más por los fallos del contrario que por los méritos propios, y más con el pundonor que con el combustible que sus hombres trajeron a la vida.

El 3-5-2 volvía a rendirle beneficios a Gareth Southgate, en quien muchos han visto una versión actualizada del entrenador que condujo a los ingleses a la gloria en 1966, Alf Ramsey. Pero súbitamente comenzaron a aflorar rendijas…

Los de los Tres Leones perdieron la concentración en defensa y por ahí se les coló la pierna de Ivan Perisic para empatar el choque, y al poco rato el mismo Perisic reventó un tiro contra el poste, y después aparecieron por lo menos un par de nuevas ocasiones de peligro. Como nunca le había pasado en el Mundial, el buque de los padres del fútbol hacía aguas.

En adelante para Inglaterra todo sería sobrevivir, y Croacia tiraría de la casta en el afán de lograr su primera irrupción en la final. El partido, no obstante, seguía entretenido. Jordan Pickford sacó la Telstar como pudo ante un remate a bocajarro; y después, ya con Subasic vencido, Vrsaljko despejó bajo el travesaño un cabezazo de John Stones. Los dos iban y venían, profesionales y admirablemente corajudos, hasta que Mandzukic recogió una pelota en el área y le asestó un golpe de zurda que definió las cosas.

Croacia, que hace dos décadas había olisqueado el partido por el trono bajo la égida de Suker, tendrá derecho ahora a lidiar por el trofeo. Los compatriotas de Shakespeare han sido eliminados por el empuje de un grupo timoneado por la fuerza (los milagros) de la voluntad.

El gol

El de Trippier maravilló al planeta, pero el de Mandzukic valió una misa.

El equipo

Croacia, una oda al coraje y la vergüenza.

La individualidad

Ivan Perisic: gol, asistencia y desgaste infinito.

El fiasco

Dele Alli pasó por el Mundial como una sombra del talentosísimo jugador que es en el Tottenham.

Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.


Source: CiberCuba Noticias

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